Soy Puta, no me silencies

 

 

Alarmados y alarmadas ante las consecuencias que ya están empezando a hacerse notar por la orientación moralista con que se ha tratado la realidad de la prostitución en el Pacto de Estado contra la violencia de género, aprobado el pasado 28 de Julio de 2017, las putas decimos que.

Deploramos el comunicado de Ganemos Salamanca sobre sus propuestas para combatir la prostitución.

Así mismo deploramos el fuerte incremento del acoso policial que están sufriendo nuestras compañeras en Sevilla y en otras ciudades españolas.

No hay nada mas frívolo y perverso que tomar decisiones en nombre de realidades sociales sin contar con la opinión de las personas que formamos parte de ellas. Especialmente paradigmático resulta nuestro caso, el de las putas y putos.

Somos víctimas de la simplificación y de la distorsión de la realidad de gente que no tiene otra cosa que hacer que salvarnos sin nuestro consentimiento ni opinión, de no se sabe que terribles males.

Somos conscientes de que la trata es un crimen y nadie va a defender semejante crueldad, situación que por cierto está perfectamente legislada en el código penal y recibe el mayor de los reproches penales.

Lo terrible del asunto es que se ha simplificado toda la realidad de la prostitución para asimilarla a la trata. El ejercicio de la prostitución voluntaria ha sido deliberadamente invisivilizado y criminalizado.

Una vez mas se ha perdido una oportunidad de oro para dejar claro que la trata con fines de explotación sexual y la prostitución voluntaria son realidades muy distintas y las putas rechazamos que nos dividan en víctimas o cómplices.

A las putas y putos que ejercemos la prostitución voluntariamente se nos acusa de proxenetismo cuando el único servicio sexual que ofertamos lo realizamos con nuestro cuerpo, no con el de terceras personas. ¿Qué fue del “en mi cuerpo yo decido”?, O acaso es “en mi cuerpo yo decido excepto si…..”

Lo que no se tiene en cuenta

Salvo muy raras excepciones el motor que nos hace entrar en este oficio es la precariedad económica, muchas estaríamos encantadas de dejarlo si pudiéramos acceder a otro trabajo con unas condiciones económicas aceptables. Aún así otras no lo dejaríamos en cualquier caso, bien porque nos hemos adaptado, bien porque nos ofrece algunas ventajas que son imposibles con trabajos normativos y en último extremo estamos a las que nos gusta lo que hacemos, ¿Por qué no?

Cada trabajador y trabajadora sexual es un mundo, con una historia personal y con motivaciones distintas, unas vienen de la inmigración huyendo de la pobreza o de la persecución, otras vienen de situación de maltrato familiar, otras simplemente de la crisis económica y el paro estructural y por último de personas que se introducen en este mundo por  motivaciones muy dispares. Hay putos y putas de toda condición cultural, de edad y educativa, las hay sin estudios y también con estudios universitarios, también hay desde personas muy jóvenes a personas jubiladas, es un error simplificarnos con un estereotipo

El problema no es la prostitución per se, es la precariedad. Apostar por la abolición es abogar por arrebatarnos nuestra independencia y enviarnos a los comedores de la caridad y en el mejor de los casos a tenernos de chachas en vuestras casas con un sueldo miserable. ¡Qué buenas que sois!

¡Que fácil es nuestro trabajo!

Pues también hay precariedad en nuestro trabajo, y mucha.

¿Sabéis lo agotador que es el andar moviendo anuncios a todas horas compitiendo con otras compas a la caza del cliente perdido?

¿Sabéis lo que es que el teléfono no suene durante días mientras llegan puntualmente los recibos a casa?

¿Sabeis que nuestros clientes son vuestros maridos, padres e hijos?

Las lecciones no aprendidas de las mafias y el abolicionismo

Lejos de quien se las prometen muy felices con el modelo sueco, debéis saber que, al criminalizar a nuestros clientes y echarnos de las calles nos ponéis en peligro. Desaparecemos de tu vista pero seguimos existiendo, en condiciones más precarias y peligrosas si cabe arrojándonos a las garras de las mafias en el peor de los casos.

Las mafias no quieren la legalidad, su supervivencia se nutre de la ilegalidad y en ella se siente cómoda.

¿Recordáis que pasó en los Estados Unidos cuando un grupo de puritanas en un alarde de cruzada contra el alcoholismo, se le ocurrió a principios del siglo XX convencer al gobierno de aquel país para que aboliera el consumo de alcohol?

Pues que el alcohol no despareció y floreció la Mafia, ensangrentado las calles los Estados Unidos mientras la población seguía consumiendo licores en los restaurantes y clubes en tazas de café.

Ese no es el camino.

¡Yo no te he dado permiso para lo que estás haciendo en mi nombre!

PD:Si haces click donde pone Ganemos Salamanca te lleva al citado documento.