Santas y Putas 2017, Un taller donde las putas nos enseñan sus secretos para sacar lo mejor de nosotras mismas

Impresiones particulares del Santas y Putas 2017 desde dentro

 

Yo que soporto muchas jornadas de talleres plomo, y que no pocas veces ha dado la chapa como ponente en talleres y ponencias de otro tipo, hay dos jornadas para mi especiales, una es con los estudiantes de la USAL y la otra, la que mas me gusta por lo que me transmite es el Santas y Putas del que ya llevo tres ediciones

Cada año las trabajadoras sexuales de Aprosex nos invitan a visitarlas, me consta los esfuerzos titánicos que gastan en recursos, en invitar a ponentes y buscar un local, ¿Y todo esto por qué? Porque quieren que conozcamos su realidad a través de ellas, porque son un colectivo incómodo, el de las putas que no reniegan de serlo, las que no quieren ser redimidas.

“Una semana antes del taller nos negaron la sala del centro cívico al darse cuenta de la naturaleza de nuestro taller, y eso que teníamos pedida la sala desde Junio del año pasado”, comentaba la organizadora, hemos tenido que recurrir al local de unos amigos. El prejuicio tiene la mano muy larga.

Este taller tiene algo de misterioso y mucho de mágico. Cuando llegamos al lugar del taller nadie diría que clase de lugar es, podría ser un almacén, con un foso tapado con tablones y un montacargas y unas escaleras estrechitas que dirigían a una especie de salón de actos improvisado, equipado con su proyector, sus sillas y su moqueta.

Yo he visto amanecer en la Casa de campo

La jornada empezó fuerte, con el taller ¿Cuánto Guapa?, impartido por Ninfa, una chica que trabaja en el polígono de Villaverde junto con un usuario real de servicios de prostitución en la calle. El tema me interesaba mucho, ya que mientras por razones personales si tengo alguna noción de cómo funcionan las dinámicas en los servicios de las escorts, he de confesar que mi ignorancia es absoluta respecto al trabajo en la calle.

Ninfa nos enseñó cómo negocia una chica en la calle un servicio y a distinguir un verdadero cliente de alguien que sólo quiere marear la perdiz y hacer perder el tiempo a la profesional. Nos habló de la evolución de la prostitución de calle en Madrid durante los últimos 20 años, de cómo la represión del colectivo las ha ido acorralando obligándolas a abandonar la Casa de Campo para ubicarse definitivamente en el polígono de Villaverde y de las multas utilizando la excusa de la seguridad vial. Al final se nos ofreció una performance completa y sin tapujos, vivenciamos como sería un servicio real. Quedé impresionada por las dotes de actriz de la dinamizadora, dotes que he presenciado en muchas ocasiones y que me ha dejado claro que es imposible ser puta si no tienes esta capacidad, también me quedó patente la tremenda seguridad en sí misma de Ninfa, que dice de sí misma, “Soy una putita obrera”, extraordinaria.

 

¡Que mal rollo, cuantas yo!

Después de un corto descanso vino el taller Cibersex, La distancia cercana, donde Aneke Neccro nos contó que en que consiste ser una webcammer, una demostración de cómo es posible compartir a distancia el erotismo y la sensualidad sin contacto físico, no sin dificultades, debido a que el demonio tecnológico enreda y se hace de rogar hasta que da su brazo a torcer y permitió establecer la videoconferencia tan necesaria para este tipo de taller. Aneke nos enseñó a sacar lo mejor de nosotras mismas ante la cámara, nos dijo que el mundo virtual es un mondo real, donde hay interacción entre dos personas a pesar de las distancia. Nos habló de las plataformas que existen para estos servicios, de sus preferencias, de que no hagamos tonterías, que esto también tiene sus peligros.

Hicimos las asistentes nuestros pinitos ante la cámara, nos reímos todas un montón haciendo de webcammers durante unos segundos. ¡Guauuuu!

 

Me quedo con la imagen final, con Aneke con pose de sirena en un efecto optoelectrónico no buscado donde se
multiplicó su imagen una y otra vez, ella jugueteando con sus movimientos para ver el efecto del retraso temporal y su frase final, “¡Que mal rollo, cuantas yos!”.

Ya como último taller de la mañana vino el taller del Arte de la seducción, Anna Alba se indispuso y no pudo impartirlo ella como estaba previsto. Quedé un poco decepcionada ya que la he visto en otros talleres y puedo dar fe de que es una seductora tremenda, vamos, que me quedé con unas ganas tremendas de volver a ver uno de sus talleres.

No importa, siempre hay alguien al quite, así que lo tuvo que impartir Sabrina. ¡Sabri, que querías descansar este año y no te dejan! Es igual, disfrutamos de la presencia de Sabri dándolo todo, transmitiendo lo que nos quiso contar Anna, incluyendo un interesante estudio de campo sobre cuáles son las características que encuentran seductoras los clientes de las escorts.
Y llegó a hora de la comida, pasamos por la plaza de España. Me llamaron la atención las dos torres que se construyeron para la exposición universal de 1929 en Barcelona, que solo conocía de las fotografías. Me contaron que estaba prevista su demolición al finalizar dicha exposición, pero que la ciudad decidió conservarlas y que al tratarse de dos construcciones temporales se utilizaron materiales tales como piedra artificial cuya vida es limitada y que requirió grandes trabajos de conservación y reformas para que “las venecianas” siguieran en pie a día de hoy.

Las dos torres venecianas flanqueando la avenida de María Cristina

Tras una comida llena de confidencias, donde por algún motivo desconocido salió a relucir que todavía tenía un viejo Renault Gordini del 67, en el que aprendí a conducir y que perteneció a mi abuelo volvimos al local a continuar los talleres. Lo que pasó a continuación……¡Ay lo que pasó!

Comenzó la tarde con el taller “Erizando tu piel”, impartido por una geisha catalana cuyo nombre artístico es Sansei Chan. Nos iban a enseñar a dar masajes eróticos. En este taller la protagonista no es la palabra, el protagonismo es para las sensaciones.

Nos pusimos desnudas por parejas, me tocó una chica a la que previamente no conocía de nada, de eso iba el juego de no conocernos, la sensualidad que nos enseñó a dar y recibir Sansei nos hizo conectar a las dos de una manera casi infinita, a fundirnos las dos en una, como si nos conociéramos de toda la vida. Aprendí tres cosas, una sensualidad desconocida en mí, el nivel de relajación tan profundo que se puede adquirir y que casi te hace desaparecer del mundo y el esfuerzo físico tan brutal que requiere ser masajista. Acabé infinitamente relajada, dudando de mi orientación sexual, con las rodillas destrozadas, unas agujetas del veinte y con una sonrisa de oreja a oreja.

Parece ser que el principio de conservación de la energía también es válido para las energías psíquicas, aunque sea esta una reflexión inoportuna de una persona a la que siempre se ha acusado de ser demasiado lógica y casi vulcana, y si es cierto, yo siempre miro al mundo a través de mi regla de cálculo, aunque a veces dudo de ella.

Por último tuvimos el taller Sombra aquí y flash allá. El arte de aprender a tener un aspecto sexy tanto en persona y en fotografía. Con cuatro truquitos de nada conseguir tener un aspecto espectacular.

Nos dijeron, atreveros a ser sexys, a salir a la calle y luciros, no sois unas mujeres corrientes, sois especiales, la prueba es que estáis aquí en un taller como este. (Es uno de los mejores piropos colectivos que he recibido en mi vida).

Al finalizar todo marchamos a cenar, era ya noche cerrada, al volver a pasar por la plaza de España Conxa me dijo, ¡mira la fuente! Es espectacular con sus chorros de agua de colores, la fuente mágica.

Después de algunos problemas logísticos con el metro llegamos al restaurante donde cenamos Santas y Putas, aunque a decir verdad era difícil saber quién era quien, sólo éramos compañeras y al final, todas tenemos un punto de santa y de puta a la vez.

Al final llegó el momento de las despedidas, siempre un poco tristes y prometiendo volver a vernos al año siguiente, aunque yo tuve la suerte de compartir una última noche de confidencias con Ninfa y las dos Paulas, y gorronear el desmaquillante a Ninfa. ¡Como somos!

Al día siguiente nos despedimos es Sants, por un error mío no pudimos volver en el mismo tren.

Ya en el tren una amiga me llamó por teléfono, presa por el entusiasmo del sábado todavía no pude evitar contar con pelos y señales mis impresiones a mi amiga. Yo en el coche preferente del AVE pude observar algo que no me gustó, todas las cabezas se giraron hacia mí, menuda panda de chafarderos pijos pegando la oreja, el señor que tenía al lado de cambió de asiento de forma nada disimulada. ¿por qué?. No lo entiendo, ¿o sí?, si que lo entendí. Se me vino a la cabeza algo que nos contó Paula.

“Nadie que no sea una de nosotras sabe lo que es el estigma de las putas. No sabéis lo que es mentir durante años, buscar una justificación porque pasas muchas horas fuera de casa, de ocultar de donde ha salido el dinero que he ganado con mi trabajo.”

Si que es potente, si, el estigma de las putas y eso que pensaba que el mío particular de mujer transexual me parecía gordo, nada que ver en como vivencio el mío. Cuando te salpica es puro vitriolo, y eso que fue solo una salpicadura.

¡El caso es que yo estaba feliz y a aquella panda de pijos del tren que les zurzan!

La fuente mágica de Montjuic

Esta es solo una de esas pequeñas historias verdaderas que cuenta la ciudad de Barcelona una vez al año

Con todo mi cariño

Violeta Maris