Somos el Colectivo Caye

Somos el colectivo caye:

El objetivo principal es la reivindicación del respeto para la realidad del trabajo sexual y la erradicación del estigma puta.

Este es un espacio de libertad y apoyo mutuo para la reflexión y la lucha conjunta de todes las personas que ejercemos libremente la prostitución.

También es un entorno abierto a la participación de todas aquellas personas que deseen colaborar con nosotres, a las que agradecemos su trabajo y sus aportaciones.

No obstante este es y será un espacio autogestionado y autofinanciado, en el que la toma de decisiones y el protagonismo nos corresponde única y exclusivamente a nosotres: a quienes día a día sufrimos la indefensión, la marginación, los abusos, el estigma y los prejuicios a los que hasta ahora nos enfrentábamos en solitario.

Nuestra principal preocupación es nuestro empoderamiento y que dejemos de enfrentarnos soles a los problemas comunes, aunque no nos afecten siempre por igual ni nuestras reacciones sean siempre las mismas.

Así mismo es nuestra intención compartir nuestra experiencia como trabajadoras y trabajadores sexuales en un espacio seguro entre nosotres con el fin de proporcionarnos herramientas que nos permitan ejercer nuestro trabajo de la forma más segura posible tanto en nuestra intimidad, integridad personal, y nuestra salud tanto física como emocional.Ser pute conlleva tener unas relaciones sociales limitadas y ser señalada con el dedo por la calle. Gracias a este espacio conseguimos el objetivo de no quedarnos soles, de sentirnos bien, ganar fuerzas y luchar contra el mundo por nuestros derechos

Unirnos es el primer paso para fortalecernos. Para proteger nuestra propia integridad y especialmente la de aquelles compañeres que sufren agresiones; palizas, violaciones; trata o que incluso llegan a perder la vida.

Porque cada vez que un persona que ejerce la prostitución sufre este trato sabemos que nos podía haber tocado a cualquiera de nosotras.Nos unimos también para defendernos de la violencia institucional, que mediante ordenanzas municipales y abusos policiales nos empujan hacia zonas de trabajo cada vez mas desprotegidas y a la vez provocan nuestra desconfianza para denunciar posibles agresiones, especialmente por aquelles compañeres que al ser inmigrantes temen tener complicaciones a la hora de obtener la nacionalidad, o ser extraditadas de nuestro país en el peor de los casos, sumiéndonos en la invisibilización y un aumento de los riesgos que conlleva nuestro trabajo.

Para ello es importante diferenciar que el trabajo sexual y prostitución voluntaria son realidades muy distintas de la trata y la explotación sexual, ejercer la prostitutio libremente es una opción personal, la explotación sexual y la trata son delitos y crímenes contra los derechos humanos. NO NOS VENDAN LA MOTO DE QUE ES LO MISMO. En mi cuerpo para bien y para mal yo decido

Por eso nuestra PRIMERA reivindicación y la que resume todas las que podamos hacer a partir de ahora es. NO! a las agresiones contra nosotres. BASTA de putofobia, BASTA de machismo de heteropatriarcado de sexismo, BASTA de violencia!

Basta de todas las formas de violencia a las que nos exponemos. Porque ninguna de estas formas de violencia es “normal” o “nos la merecemos” por el hecho de ejercer la prostitución.

Estamos orgulloses de nosotres, porque no vamos a agachar la cabeza, porque somos valientes y porque vamos a robar a la sociedad el estigma “Puta”.

A las empresas les exigimos un trato de igual a igual, no de dependencia, y el fin de las condiciones de trabajo impuestas y abusivas. A los clientes les exigimos un trato de igual a igual y la subordinación a nuestras condiciones y normas. A la industria que promueva una representación del sexo libre de prejuicios y fantasías machistas, heteropatriarcales,judeocristianas y tóxicas. Al mundo de la cultura que deje de ridiculizarnos y de ofrecer una imagen irreal y estereotipada sobre nosotres.

A la gente , sobre todo a la que habla de nosotres, por nosotres, pero no con nosotres, le pedimos que aprenda a callar y observar.

Y al conjunto de la sociedad le pedimos respeto. Que sea valiente, como lo somos nosotres y que se comprometa contra cualquier abuso.

Es hora de señalar a quien nos maltrate y no a nosotres. Son quienes nos maltratan quienes deberían ser objeto de la ira, la exclusión, y el estigma. Porque son ellos quienes carecen de dignidad y valores.

Nosotres sí tenemos dignidad. Sí tenemos orgullo. Sí tenemos derechos. Sí tenemos el deseo de ser escuchades y tenides en cuenta.

Y a partir de ahora vamos a unir nuestra voz para gritarlo más fuerte que nunca. Y tan alto que no podrán seguir fingiendo no oirnos nunca más.

Y Recordad, ¡Vendemos nuestro tiempo, no nuestro cuerpo!

¡Soy Puta! ¿Y que?